Tengo fe, pero ir a la Iglesi…
Les dejo un tema, para abordar principalmente con jóvenes de confirmación o en colegio.
FE, MISIÓN, COMUNIDAD…
TENGO FE, PERO IR A LA IGLESIA…
Le robaron el móvil a Ana. ¡No podía pasarle algo peor! ¡Pobrecita Ana! ¡Se encuentra fatal!
Cuando quiere telefonear a los compañeros tiene que ir a una cabina. Su madre ya le avisó:
Telefonear desde casa es algo que se acabó. Los compañeros o no están en casa, o están en su
cuarto… y hay que molestar a los padres. ¡Y es un lío! Y ahí anda mi amiga Ana con un semblante
alicaído. ¡Necesita comunicarse!
¿Y quién no precisa comunicarse? Cuando hablamos con alguien de nuestras alegrías, disfrutamos
más. Si manifestamos nuestras preocupaciones, parece que nos aliviamos. ¿No es verdad?
Vivir en común
Las cosas de la fe son así. Ni Jesús, ni los primeros cristianos fueron capaces de guardarse la fe para
sí. Jesús, cuando inició su vida pública, escogió a un grupo de discípulos. No los invitó para
reunirse de vez en cuando, sino para caminar con Él y para enviarlos a predicar (Mc 3, 14).
Cuando vieron a Jesús resucitado, las mujeres corrieron a dar la noticia a los discípulos (Mt 28, 2).
Después de este anuncio, se reunieron los once y sus compañeros (Lc 24, 33). Desde el principio,
los discípulos de Jesús se dieron cuenta de algo muy importante: la fe sólo es verdadera si es vivida
en comunidad.
No al individualismo
Veámos un episodio del capítulo 15 de los Hechos de los Apóstoles. Pablo predicaba la fe en Jesús
fuera del territorio judío. Quien creía era bautizado, y así se hacía cristiano. Pero algunos decían que
para ser cristianos era necesario hacerse primero judío.
Pablo actuaba de una forma y había un grupo que no estaba de acuerdo. Pablo podía haber dicho:
Yo tengo fe. Sé lo que hago. Que nadie me moleste. Pero no. La comunidad cristiana lo envió a
Jerusalén, donde estaban Pedro y los otros Apóstoles. Fueron para hablar del asunto y ver cómo
hacer mejor las cosas. Y llegaron a una conclusión. Para recibir el bautismo, para convertirse en
cristiano, no era preciso hacerse primero judío.
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Fíjate bien: llegaron a una conclusión común. Una conclusión que tiene que ver con la fe que todos
tenían en Jesús.
La persona y el grupo
La fe tiene dos dimensiones: la personal y la comunitaria. Es, ante todo, una relación personal con
Dios. Pero es también una vivencia comunitaria. La Iglesia es un grupo de personas, una comunidad
que tiene una fe común. Creemos que Jesús es el Hijo de Dios, que resucitó.
Nadie puede decir: yo tengo toda la verdad acerca de Dios. Nosotros, como comunidad, tenemos un
patrimonio común. Poseemos algo que nos une a todos. La fe que tienes te une a millones de
personas que no conoces, pero que creen en Jesús, como tú yo creemos. Por eso es posible celebrar
la Eucaristía junto a miles de jóvenes, de muchos pueblos y culturas, unidos por una misma
realidad: la fe en Jesucristo resucitado.
Vibraciones
Puedes rezar a Dios en un rincón de tu cuarto. Es como escuchar música solo. Y eso está bien. De
vez en cuando es necesario. Pero cuando vamos a un concierto, descubres que hay mucha gente que
también vibra con la misma música. Y cuando vibramos todos unidos, la belleza de la música nos
entusiasma y nos gusta más.
Existen muchas formas de estar en una iglesia. Puedes estar con un grupo. Puedes estar en una gran
reunión de cristianos: la Eucaristía del domingo. Ahí puedes descubrir que a tu alrededor hay gente
que cree, como tú crees. Y la fuerza que existe cuando hablamos de Dios en grupo.
Al final, somos todos como Ana: necesitamos comunicar, hablar sobre la fe para ir creciendo como
cristianos.
Vocabulario
Comunidad cristiana:
Pueblo de Dios reunido en asamblea. Grupo de seguidores de Jesús. En ella
el cristiano nace a la fe.
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Evangelización:
Anuncio, testimonio, enseñanza, hacer discípulos. Transmitir el Evangelio.
Testimonio:
Las personas de fe se presentan ante los demás como una “criatura nueva”. Y quieren
ser testigos de su fe ante los demás.
Anuncio:
Comunicar el Evangelio. El cristiano está llamado a anunciarlo siguiendo las palabras de
Jesús: “Id y predicad el Reino de Dios”.
Algunas preguntas
•
¿Qué significa para ti la Iglesia?
•
¿Te sientes miembro de la Iglesia? ¿Qué es lo que más te gusta de ella?
•
¿Cómo puedes ayudar a la Iglesia para que sea un poco mejor?
•
¿Encontraste en tu día a día personas que creen como tú? ¿Cómo fue la experiencia?
•
¿Hablaste sobre la fe en tu grupo en tu colegio? ¿Cómo te sentiste después de ello?
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